Pensado mientras de verdad caminaba y miraba mi sombra, lo unico que no sucedió fue hallar a la princesa...
Caminaba por una calle y su sombra se alargaba cuando se alejaba del farol, lentamente comenzaba a reemplazarse por una que le nacía de debajo de los zapatos, en una esquina se le juntaron cuatro sombras, tenía una de cada lado de los puntos cardinales, por un momento dejó que su imaginación se fuera y soñó con que podía visitar cuatro lugares al mismo tiempo, claro que solo con su sombra.
Solo, salio a caminar nuevamente con esa compañía desinteresada que dependía de las luces de las farolas, caminaba todas las noches por una larga calle donde todo desaparecía excepto la sombra, encerrado en un cuadrante que le proporcionaba la luz llegaba tan lejos con sus conversaciones que a veces incluso sonreía o hacía algún gesto que solo su sombra era capaz de ver. Nadie conocía tanto su vida como la sombra, hablaban mutuamente de sus cosas y aunque uno crea que la sombra carece de mentalidad como para tener sus cosas, misteriosamente las tiene y nos las cuenta si le confesamos algunas de las nuestras.
El hombre y su sombra divagaban por las noches a orilla del lago por una calle plana llena de esporádicos faroles. Encontró en esas caminatas tan intensas a algo que más que un amigo era su propia alma hecha realidad, notó que su alma se hallaba en la carencia de algo, en este caso carencia de luz, porque algunas veces halló su alma en la carencia de sonidos, o sea que se encontraba ante sí mismo, pero al darse cuenta que se había hallado, descubrió que estaba solo.
La verdad que le gustaba mucho hallarse, encontraba su enfoque más preciso y su verdadera personalidad, pero no se trata de un hombre que solo vive de noche, es más de día trabaja y espera con ansias que llegue la hora de hallarse, pero cuando se halla, se ve solo y se pone triste, es muy analógico lo que le sucede, necesita hallar a alguien en ese lugar donde él está.
Una nueva noche salió a caminar para hallarse y mientras caminaba consigo mismo, notó que una sombra extraña se cruzó de manera muy efímera por entre la suya, no se atrevió a volver la mirada y siguió caminando. La próxima noche fue muy atento para ver si podía ver esa sombra nuevamente, mientras caminaba, se cruzó y no se animó a girar, siguió como si nada hubiese pasado.
Así durante varias noches hasta que una de ellas esa sombra se cruzó por entre la suya dos veces, la segunda vez sin vacilar giró rápidamente y pudo ver una silueta, se detuvo y esa silueta se acercó lentamente hasta él. Cuando estuvieron muy cerca escuchó que esa persona que reflejaba la sombra susurraba muy despacito, cuando pasaba a su lado la miró y notó que no le había visto, le habló y cuando esa persona le miró se dio cuenta que se trataba de otra persona que se hallaba de la misma manera que él, se hallaban igual y seguramente solos, desde esa noche caminaron juntos, se hallaron juntos y de a poco las sombras dejaron de ser dos para ser solo una, de a poco las sombras quizás desaparecieron porque no necesitaron de la sombra para hallarse, se halló cada uno en la otra persona, no era la imagen fiel de si mismo porque no son iguales obviamente, pero aceptaron esas diferencias para que valga la pena hallarse y poder entonces amoldarse a la otra figura, usaron las similitudes para sentirse bien estando juntos y las diferencias para que estar juntos sea una manera de engrandecerse.
Las similitudes nos unieron, ojalá que las diferencias nos perfeccionen el uno para el otro.
Estrella — 17-07-2005 23:05:36
Rosi — 17-07-2005 23:49:49
Anónima — 18-07-2005 17:58:09
Raúl — 18-07-2005 23:15:59
Leodegundia — 19-07-2005 11:22:08
MaRGuiTa — 19-07-2005 14:51:11
Eros — 20-07-2005 08:09:17
cielodescubierto — 22-07-2005 21:43:50
tyrael — 05-10-2005 19:59:22